El pulled pork es una carne de cerdo deshilachada típica de la cocina anglosajona. Se prepara aderezando la pieza y horneándola a una temperatura baja durante un periodo largo de tiempo. Lo mejor es que no hay que estar pendiente: una vez se mete en el horno, podemos desentendernos. Cuando está tierna, se deshilacha con dos tenedores, se reduce la salsa y listo. Tendremos raciones de carne y salsa para una temporada.
Aunque la carne de pulled pork se puede tomar sola con un poco de ensalada, lo típico es que se convierta en relleno ya sea de un bocadillo, un mollete, una patata asada, una bomba, un pan de pita, un bao, una tortilla o wrap... También se puede servir con arroz blanco o puré de patata, por ejemplo.
Lo ideal es servir este bocadillo de pulled pork calentito o, al menos, templado, para que la carne se mantenga muy jugosa gracias a la salsa. Para prepararlo escoge un buen pan, que sea consistente, que soporte bien el relleno y aguante los mordiscos sin romperse. Quedan muy bien los panes integrales y con semillas.
Para un almuerzo de picnic, para una cena informal, ¿qué ocasión elegirás para probar esta receta de bocadillo de pulled pork?
























