La carrot cake es una tarta típica de la cocina anglosajona que combina un bizcocho de zanahoria y especias con una crema de queso. Es un pastel húmedo y jugoso, gracias a la zanahoria que lleva la masa, que también aporta su particular dulzor. El uso de este ingrediente parece vinculado a épocas de escasez: en el siglo XVI ya hay publicada una receta de pastel de zanahoria, que a su vez parece inspirarse en puddings que se elaboraban en la Edad Media.
Las Guerras Mundiales hicieron recuperar la receta de carrot cake en Reino Unido, a la vez que la crisis de 1929 la extendió por Estados Unidos, hasta donde llevan la tarta de zanahoria los inmigrantes ingleses e irlandeses a principios del siglo XX. Pero lo cierto es que no se populariza realmente hasta la década de 1960, cuando incluso se quiso hacer pasar por repostería saludable, al incluir hortalizas en la masa. Aunque obviamente no lo es, en esa época era un bizcocho con zanahoria entre sus ingredientes, se desconoce cuándo y por qué se empezó a cubrir con el cream cheese frosting, la crema de queso que ahora siempre lo acompaña.
Aunque hay tantas versiones como cocineras, la carrot cake puede incluir entre sus ingredientes: nueces, pasas, coco rallado, naranja, piña y diversas especias. En mi caso, lleva nueces picadas y las pasas van remojadas en zumo de naranja para que estén aún más melosas. Respecto a las especias, le he puesto canela, jengibre y vainilla en cantidades pequeñas, para que aporten su gusto sin tapar los demás sabores. Puedes poner las mismas, cambiarlas o usar la mezcla que prefieras.
Para los anglosajones, la tarta de zanahoria es un postre tan importante que tiene su propia celebración: cada 3 de febrero se conmemora el Carrot Cake National Day. ¿Te animas a probar esta receta de tarta de zanahoria?















