La focaccia, hogaza en italiano, es un pan plano típico del país alpino, que está a medio camino entre los panes tradicionales y la masa de pizza. Se adereza con aceite de oliva y sal, y en muchos casos con hierbas aromáticas como el romero. También puede llevar otros ingredientes como hortalizas, encurtidos, quesos... como esta focaccia de cebolla, tomates cherry y brie.
Parece que su origen podría estar en las antiguas civilizaciones etrusca y romana, aunque actualmente es un pan muy popular en diversos países, además de ser un habitual en los bocadillos de la cocina italiana. Allí se rellena de embutidos como mortadela o bresaola, de queso stracciatella o fior di latte, de crema de pistacho o de trufa, de carpaccio...
Receta de focaccia
Ingredientes (para una focaccia del tamaño de la bandeja del horno):900 gramos de agua
20 gramos de sal
1 kilo de harina
10 gramos de levadura seca de panadero (o 30 gramos de levadura fresca)
50 gramos de aceite de oliva
Pimienta negra
Sal en escamas
Hierbas aromáticas al gusto (opcional)
Cómo preparar paso a paso focaccia
Pon el agua templada en un recipiente amplio, añade la sal y disuelve. Añade la harina y la levadura y mezcla todo.
Incorpora el aceite de oliva y vuelve a mezclar. Tapa y deja reposar durante 30 minutos a temperatura ambiente.
Destapa, moja tu mano con agua y estira la masa desde un lado del borde hacia el centro. Repite la operación alrededor de toda la masa. Vuelve a tapar y deja reposar otros 30 minutos a temperatura ambiente.
Repite el plegado por segunda vez y realiza el tercer reposo de 30 minutos a temperatura ambiente.
Realiza un tercer plegado y realiza el cuarto reposo, esta vez de 60 minutos, a temperatura ambiente.
Cuando la masa esté muy lisa y burbujeante, unta una bandeja de horno con aceite de oliva y vierte la masa. Empuja suavemente hacia los bordes, cubre y deja reposar durante una hora. Cuando falten 15 minutos, precalienta el horno a 230ºC con calor arriba y abajo sin aire.
Echa un buen chorro de aceite de oliva sobre la masa y unta tu mano con aceite también. Presiona introduciendo los dedos, mientras repartes la masa por la bandeja de manera uniforme. Pon por encima pimienta negra recién molida, sal en escamas y las hierbas aromáticas que más te gusten, en mi caso, un poquito de romero seco.
Hornea a media altura durante 10 minutos. Pasado ese tiempo, baja la temperatura a 200ºC y hornea durante 20 minutos más. Saca, traspasa a una rejilla y deja templar durante 15-20 minutos. Corta en porciones.
Puedes comerla tal cual, abrirla por la mitad y rellenar como un bocadillo, cortar en tiras para mojar en salsas o untables...
Trucos y consejos para cocinar una focaccia perfecta
→ Para asegurarte de que no se pega a la bandeja, puedes poner una hoja de papel de horno y untar con aceite de oliva antes de volcar la masa.
→ La focaccia admite un montón de ingredientes en su superficie, justo antes de meterla al horno. Por ejemplo, tomates cherry partidos a la mitad, dados de queso, trozos de aceituna, tiras de cebolla o trozos de verduras asadas (calabacín, berenjena, pimientos...). Puedes ver un ejemplo en esta focaccia de cebolla, tomates cherry y brie.
→ Si no vas a consumir la focaccia entera en 24 horas, envuelve cada trozo con dos vueltas de film transparente y congela. Cuando quieras comerla, saca a la nevera durante 4 horas y luego deja un par de horas más a temperatura ambiente. Otra opción es sacarla del congelador, dejar un par de horas a temperatura ambiente y meter en la tostadora.

















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